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domingo, 8 de noviembre de 2020

PERSONAS MAYORES Y PARTICIPACIÓN



En estos momentos tan difíciles, que nos toca vivir, he intentado seguir adelante con algunos proyectos personales, entre ellos la publicación del libro que os presento. Con el libro se quiere agradecer a todas aquellas personas mayores que han dedicado y dedican parte de su tiempo y esfuerzo al ejercicio del derecho a participar en los asuntos públicos, un esfuerzo que en muchas ocasiones no se les reconoce.

La participación del colectivo de personas mayores ha estado mediatizada, politizada e institucionalizada, atada a principios políticos de tintes paternalistas. Sin embargo, el colectivo ha madurado e iniciado nuevos caminos con menos ataduras, más organizado y reivindicativo que en años atrás. Un colectivo que espera de las instituciones públicas formas de gobernanzas más abiertas y relacionales, pero que una y otra vez se les deniega.

En los tiempos inciertos en que vivimos, debemos entender, de una vez por todas, que la persona mayor es uno de los eslabones clave en nuestra sociedad y ha de ser considerada como tal y no como elemento pasivo al que solo hay que intentar cuidar.

Desde miradas distintas como la de políticos, profesionales y personas mayores, el libro analiza procesos y órganos participativos existentes en Andalucía y en la provincia de Sevilla, que los poderes públicos dirigen al colectivo de mayores en el campo de los servicios sociales, que hacen posible su participación en aquellas políticas públicas que les afectan.

El libro se puede adquirir en la librería más cercana de tu barrio o por internet.



 

 


jueves, 29 de mayo de 2008

El Envejecimiento


El envejecimiento constituye un proceso biológico, psicológico y social que se desarrolla a lo largo de toda la vida adulta. La vejez es un proceso, que puede ser favorable o desfavorable, pero es natural e inevitable. Ni el proceso de la vejez, ni el ser viejo es patológico, extraño o anormal. La existencia humana es un continuo devenir, con el nacimiento en un extremo y la muerte en el otro. Los últimos años necesitan ser vistos como parte de éste continuo. La última etapa de la vida no debería considerarse como un problema social y psicológico, sino como una etapa en el curso de la propia evolución.

Los factores más importantes que inciden en el envejecimiento son las tasas de natalidad, de mortalidad y los efectos de la evolución de la esperanza de vida. La baja natalidad y alta esperanza de vida significa, para las poblaciones de los países más desarrollados, un envejecimiento por partida doble: por la base y por la cúspide de la pirámide de población.

Desde un punto de vista demográfico podrían distinguirse dos regímenes: Régimen Demográfico viejo y Régimen Demográfico joven. Los países de Europa Occidental más desarrollados tienden a situarse en el tipo primero (viejo), el cual se caracteriza por: un crecimiento vegetativo débil, nulo e incluso negativo, donde las tasas de nacimiento son muy bajas y las de mortalidad tienden a aumentar, por el elevado número de personas mayores. Éste tipo de regímenes tiene sus ventajas (cargas pasivas por la base de la pirámide son pequeñas -disponibilidad de más recursos-, escasa población activa lo que facilita el acceso al mercado laboral...) e inconvenientes, como pueden ser: las clases pasivas por la cúspide de la pirámide son elevadas, necesidad de recurrir a la emigración para cubrir los puestos de trabajo vacantes, los recursos potenciales pueden desaparecer pues la población activa al ser reducida no puede potenciarlos, se tiende a la gerontocracia y al inmovilismo, entre otras cuestiones.

Al producirse un envejecimiento los estados tienen que hacer frente a las necesidades que la población de mayores demandan para que les sean cubiertas, tanto en el campo de la salud, de la seguridad social, servicios sociales,etc..

En líneas generales, no existen necesidades específicas de la tercera edad, ni de ningún grupo en particular; existen, eso si, necesidades humanas objetivas y universales (Teoría de Doyal y Gough). En el espacio de los bienes podemos afirmar, en cambio, que los mayores pueden precisar de más o menos bienes de cierto tipo que otros grupos de edad. Tampoco podemos considerar a dicho grupo como algo homogéneo, es necesario segregarlos en distintos niveles para obtener la mayor información posible de su situación y poder distribuir los recursos más eficazmente y de manera justa. De lo que se trata es de satisfacer sus necesidades, y es preciso no considerarlas como propias de un grupo homogéneo.

Son los poderes públicos quienes tienen que velar por unas condiciones digna de vida. La Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, de 1.948, en su artículo 25, expone que: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure a ella, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes a su voluntad”. La política de Bienestar no hace más que convertir en efectiva la norma más básica de toda Constitución democrática: que todos los ciudadanos son iguales ante la ley y que todos tienen derecho a una vida digna.

SERVICIOS SOCIALES O ASISTENCIALISMO

  Los profesionales que intervenimos en el campo de los servicios sociales desde hace años, deberíamos tener claro que estos no van a sacar ...